Alejandro Granero (6): mostró una gran decisión para salir a cortar los centros. Le tapó un mano a mano a Valenti. No tuvo mucho para hacer en el gol.
Gonzalo Torres (5): con su experiencia suplió la falta de ritmo futbolístico. No se proyectó al ataque, pero cumplió en defensa.
Martín Abaurre (5,50): firme en cada uno de los cruces. Nunca se complicó. Ordenó a sus compañeros en la última línea.
Tomás Farina (5): alternó buenas y malas. Estuvo más seguro en el juego aéreo que en los mano a mano. No desentonó.
Lucas Díaz Canevaro (5): en el primer tiempo fue cuando más se mandó al ataque. Falló en la terminación de las jugadas. Siempre peligroso su remate lejano. Le faltó solidez en la marca.
Juan Gáspari (7): aportó recorrido y sacrificio por su andarivel. Desbordó y llegó al fondo varias veces. También dio una mano importante en defensa. Mucha entrega.
Luis Zeballos (6): el equilibrista del equipo. Fue el encargado de recuperar la pelota en el mediocampo para distribuirla con el resto del equipo.
Diego Cisterna (5,50): apareció en cuentagotas. No pudo asociarse con los otros hombres de ataque. Cuando se recostó sobre la franja izquierda, su juego se diluyó.
Ramiro Fergonzi (5,50): arrancó encendido, a puro desborde. Aportó vértigo y velocidad en ataque. Después, su nivel decayó. En sus pies tuvo la chance más clara de Cole, pero la salvaron sobre la línea.
Daniel Martínez (5): sufrió el roce permanente que propusieron los defensores de Villa San Carlos. Le costó entrar en ritmo. Trató de jugar de espaldas para pivotear.
Jonathan Torres (5,50): intermitente. Por la banda izquierda fue donde más lastimó. Es importante cuando es vertical. Tuvo su oportunidad con un remate desde afuera del área.
Ricardo Pérez (5): trató de convertirse en la manija del equipo. Quiso asociarse con sus compañeros, pero no estuvo preciso.
Imagen: LPC
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