A priori, se sabía que el partido ante el Deportivo Español no iba a ser nada fácil porque el visitante se había salvado de la Promoción, pero iba a venir a Munro con una valija de ilusiones. Sin embargo, nadie esperaba que el Gallego se iba a parecer al Barcelona en ataque y al Inter en defensa porque jugó este encuentro como si fuera una verdadera final.
De entrada golpeó Colegiales. Diego Cisterna realizó una apilada fantástica sobre la banda izquierda y la sirvió atrás para la entrada de Gustavo Campuzano que, de taco, la mandó a guardar. La delicadeza de Campu en la definición invitaba a soñar con una tarde ideal.
A pesar de ese arranque arrollador, Español comenzó a emparejar las acciones. Abel Soriano estaba intratable y era el jugador más peligroso para la visita. El delantero estuvo a punto de empatar el marcador con una media vuelta y, después, con un cabezazo, pero le faltó puntería.
Enseguida respondió Cole. Cisterna encabezó una réplica sobre la banda derecha y se la quiso poner de emboquillada a Carlos De Maneses, pero el arquero estuvo atento y se quedó con la pelota.
La visita sumaba gente en ataque, pero dejaba muchos espacios en el fondo. Por eso, el Tricolor apostaba a una contra para liquidar el match. Ramiro Fergonzi se asoció en una pared con Sergio Rodríguez y la bocha le quedó al Tanque, pero su derechazo se fue por arriba del travesaño.
A los ponchazos, el Gallego buscaba el empate. Después de una jugada muy confusa y con el balón cerca del arco Tricolor, Germán Bermúdez cobró penal por una supuesta mano de Gastón Díaz y le mostró la roja al Gula. Soriano se encargó de la pena máxima y empardó el resultado.
El conjunto de Néstor Ferraresi sintió el mazazo de quedarse con uno menos, pero siempre tiene a su ancho de espadas. Cisterna se hamacó de la izquierda hacia el centro y sacó un derechazo inatajable para desnivelar el score.
Con una nueva ventaja en el bolsillo, Colegiales estuvo muy cerca de poder definir la historia. En una contra comandada por el Picante Fergonzi, Cisterna tuvo el tercero, pero su disparo se fue pegadito al palo.
En la segunda etapa, Español se plantó mucho más adelante en el terreno de juego y pasó a jugar con tres delanteros, como si necesitara el triunfo para consagrarse campeón o salvarse del descenso. En tanto, el Tricolor se paró para jugar de contragolpe.
Al Gallego le costaba mucho llegar con claridad al arco defendido por Alejandro Granero aunque Nigel Andretta era peligroso cada vez que se lo proponía y sus compañeros corrían de una manera notable.
Como si fuera poco, el referí tenía una tardecita de aquellas y cobraba todas las divididas a favor del visitante. Y en una pelota parada, Español llegó al empate, a través de un golazo de tiro libre de Diego Montellano.
Ni tiempo tuvo Cole de acomodarse en la cancha, que el Gallego lo dio vuelta. En una ráfaga, Soriano hizo una jugada personal y definió ante la mirada sorprendida de todos los hinchas locales.
El Tricolor estaba conmovido, pero la tribuna alentaba sin parar para hacer reaccionar a los jugadores. Después de que el reloj marcara la media hora, Fergonzi tuvo su chance, pero no la pudo aprovechar.
Al toque, la visita casi sentencia el resultado. Nicolás Borlenghi lo tuvo en una salida rápida de contra, pero el bombazo del punta reventó el travesaño.
Después, Colegiales ya no tuvo ideas para conseguir la igualdad, dependió demasiado de alguna pincelada que podía mostrar Cisterna y del empuje mostrado por Campuzano.
Ni la última puntada le salió al equipo del Coqui Ferraresi porque Germán Scamporrino quedó habilitado y se la sirvió a Carlos Fernández, pero el Tubo le entró mal y se comió el empate.
Con una oreja pegada en la radio, el Tricolor festejó la derrota de Atlanta a manos de Almirante Brown y se clasificó al Reducido. Ahora habrá que viajar el martes a Junín para visitar a un Sarmiento que va a estar golpeado por haber perdido el campeonato en la última fecha. Con la esperanza en el bolso, este equipo dejará todo para cumplir el sueño de toda la gente.
Imagen: LPC |