HISTORIA DEL CLUB A. COLEGIALES

 

Libertarios Unidos
Nuestra historia comienza en 1908, cuando un grupo de entusiastas y jóvenes hijos de inmigrantes italianos, con ideas anarquistas y que vivían en el barrio Norte, deciden fundar el club “Libertarios Unidos”, eligiendo en consonancia con su nombre los colores rojo, por la sangre de los caídos, y el negro, por el luto por los muertos. Animados por el auge del foot-ball, este deporte comenzaba a expandirse por fuera de los colegios de tradición inglesa y a ocupar para su práctica los amplios espacios de la ciudad, como en Retiro, los linderos a las vías del ferrocarril. Algunos de sus vecinos que, con la misma afición, habían formado el club Platense, los miraban con recelo bajo la recova del Paseo de Julio (hoy, Av. del Libertador), donde alternaban los pasos de milonga y de foot-ball, con las apuestas de turf. La policía también los iría a ver con cierta inquietud, pues el nombre impuesto al nuevo club era un vocablo anarquista, y sus colores la reafirmación de su identidad política.  

Muy pronto comienzan los “desafíos”, con variada fortuna. Para ello arriendan un terreno municipal en el barrio de Núñez, en Blandengues (actual Av. del Libertador) y Paroissien, tolerando a medias la inundación del lindero Arroyo Medrano. Le sigue un largo derrotero geográfico e institucional, desempeñándose durante los dos años siguientes en ligas independientes, hasta que en 1911 logra acceder a la Argentine Football Association.

Sportivo del Norte
El año 1909 se iniciaba con una ola mundial de protestas obreras. En nuestro país la conmemoración del 1º de mayo en rechazo a los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo de la clase obrera a la vez que homenajeaba a los mártires de Chicago fusilados en 1886 por reclamar la jornada laboral de 8 horas, produce serios enfrentamientos en la Plaza Lorea entre obreros y policías. Estos últimos, comandados por el Cnel. Ramón L. Falcón que da la orden de disparar a los manifestantes provoca la muerte de once de ellos y decenas de heridos, además de costarles la cárcel a centenares de activistas.
El 14 de noviembre de 1909, Simón Radowitski, un obrero mecánico de 17 años, da muerte al impopular Ramón L. Falcón, permaneciendo 19 años preso hasta que es indultado por el presidente Hipólito Yrigoyen. Afiliado a la Liga Sportiva Nacional, Libertarios Unidos inaugura su campo de juego en el barrio de Núñez, más precisamente donde hoy se ubica el Círculo Policial (Avda. del Libertador al 7700), en un predio de cuatro hectáreas arrendado a la Municipalidad de la Ciudad, vecino a los clubes Platense y Comercio.
Como consecuencia de un petardo que estallaría en el teatro Colón, en junio de 1910 se dicta la ley de Defensa Social, que prohíbe “a toda asociación o reunión de personas que tuvieren por objeto la propaganda anarquista”. Tras ello, las autoridades policiales comienzan a investigar a los clubes que pudieran tener una doctrina revolucionaria, poniendo en duda el propósito del nuestro. La respuesta negativa a la exigencia policial de cambiar el nombre de “Libertarios Unidos” se basa en que su nombre se debía a la residencia de algunos de sus fundadores en la calle Libertad.
Recién el 4 de enero de 1916 y no pudiendo soportar las renovadas presiones oficiales, el club cambia su nombre por el de “Sportivo del Norte” y el diseño de su emblema, pero manteniendo sus colores fundacionales.
En 1919 esta modesta entidad que milita en la segunda categoría, llamada Intermedia, obtiene el anhelado ascenso a la primera categoría de la Asociación Argentina de Football, disputando en 1920 su primer torneo en la privilegiada categoría, culminando en la octava posición del torneo, logrado por Boca Juniors.

En 1921 el equipo seleccionado de nuestro país se clasifica campeón sudamericano y con la valla invicta, destacándose su arquero, Américo Tesoriere, que esa temporada había defendido el arco del Sportivo del Norte. El año anterior, Tesoriere y un nutrido grupo de jugadores habían decidido, por un conflicto suscitado con la dirigencia del club “xeneize”, abandonar las filas de Boca Juniors, para incorporarse al Sportivo del Norte. Con ese team muy boquense, el Sportivo finaliza el torneo de 1921 en sexta colocación, siendo campeón Huracán. Mientras tanto, y a raíz de una profunda ruptura en el seno de su vecino Platense, comienza a incubarse una crisis en nuestro Sportivo del Norte, que estalla al año siguiente.

El cisma de 1922
La escisión de Platense en dos clubes, uno actuando en la Asociación Amateurs y el otro en la Asociación Argentina de Football junto con nuestro Sportivo del Norte, genera la posibilidad de fusión que es fogoneada por los “calamares” disidentes y tratada en una asamblea extraordinaria por nuestros antecesores. Pero la noticia de que con la fusión el Sportivo del Norte desaparecería y que todo su patrimonio pasaría a manos de su rival genera una reacción que los fundadores del “Libertarios Unidos” y de los socios afincados en el barrio de Colegiales exponen sin medias tintas en la asamblea del 4 de diciembre de 1921 y finalmente la propuesta de fusión es rechazada. Pero el 8 de enero del año siguiente, al celebrarse la asamblea ordinaria para la elección de nuevas autoridades, triunfa la lista encabezada por JuanVitale y conformada en su mayoría por vecinos del barrio de Colegiales. Sportivo del Norte traslada su secretaría al domicilio de dos de sus socios en la calle Freyre 908. Celebrada una asamblea extraordinaria el 30 de abril, los disidentes – que acusaban a la mayoría de querer cambiar el nombre del club por el de “Sportivo Colegiales” – desconocen a la Comisión Directiva y conforman una “comisión de emergencia”. Pero el 3 de mayo el Consejo Superior de la Asociación Argentina decide intervenir al club hasta el 24 de mayo, cuando reconoce a la comisión directiva elegida el 8 de enero pasado. Luego de pedidos de reconsideración, se realiza una nueva asamblea que aprueba los nuevos estatutos y elige una nueva Comisión Directiva, esta vez encabezada por Egisto Juan Ceccherini y constituida en su mayoría por vecinos del barrio de Colegiales. Finalmente en el mes de octubre anuncia que en la próxima temporada y ya actuando con el nombre de “Sportivo Colegiales”, el club establecerá su cancha en el barrio que poco tiempo después le daría su nombre definitivo, donde adquiere fuerte identidad y los más notables y recordados logros futbolísticos. Allí tienen influencia decisiva varias familias de la zona. Entre los espíritus tenaces y figuras más expresivas puede citarse a los activos dirigentes Juan y Ángel Rossi, Bernardo Sierra y José Lombardo. Los disidentes intentan utilizar nuevamente el nombre de “Libertarios Unidos” para actuar en la Asociación Argentina, pero al serles denegada la afiliación solicitan su ingreso a la Asociación Amateurs con el nombre de “Sportivo del Norte”, manteniendo su campo de juego en Núñez. De esta forma, coexisten dos clubes con el mismo nombre: uno afiliado a la Asociación Argentina de Football y el otro a la Asociación Amateurs Argentina de Football

En el barrio de Colegiales
En ese nuevo lugar, inaugurado el 16 de diciembre de 1923, se genera una gran cantidad de cambios. El club crece como nunca, renueva su gente, aunque debe perder en alguna medida al público de Núñez y Retiro, y empieza a encaminar otros proyectos mucho más ambiciosos. En esos años tumultuosos ya había enfrentado a rivales de la talla de Boca Juniors, Huracán, Estudiantes de la Plata, Argentino de Banfield y Argentinos Juniors. En enero de 1925, durante la presidencia del Dr. Virgilio Tedín Uriburu, cambia definitivamente el nombre por su actual denominación, “CLUB ATLÉTICO COLEGIALES” y los colores de la institución: “franjas azul marino con vivo marrón y oro a rayas verticales”. Colores que evocan a la nobleza del juego (azul oscuro), el honramiento al fútbol inglés (el cuero marrón de la pelota) y a la gloria (oro).

 

Los fenómenos
Colegiales transita en el fútbol grande de la Primera división de la Asociación Argentina. Durante la temporada de 1926 logra descollar por sus brillantes actuaciones. En la cima, debe torcer su destino bajo las presiones de otros clubes, poderosos. Un partido amistoso a beneficio del aviador Olivero no autorizado, con Racing, perteneciente a la otra asociación (Amateur), sentencia su suerte. Debe desafiliarse, aunque no es el único. Prontamente ingresa a la Asociación Amateur, donde militan Racing, Independiente, River Plate, entre otros grandes. Pero no llega a actuar en los torneos oficiales, porque a fines de ese mismo año se unifican las asociaciones con la gestión del Presidente de la Nación M. T. de Alvear.
Hasta ese momento, la Asociación Argentina está liderada especialmente por Boca Juniors y Huracán, los clubes fuertes que manejan los hilos asociacionistas. En particular, Boca Juniors, que en 1925 venía de hacer una exitosa gira por Europa y que gozaba de amplios poderes y beneficios, a punto tal que prácticamente sin jugar en el torneo local, le es otorgado sin embargo, el título de Campeón de Honor, ganando así gana una de las estrellas que hoy ostenta su estandarte. En ese memorable año de 1926 es cuando empezó a sobresalir el modesto conjunto tricolor, pasando a eclipsar, a producir sombra a esos equipos intocables, que con una muy buena campaña, generó celos y un fundado temor entre esos clubes monopólicos. De hecho, en una actuación memorable, derrotó a Huracán 5 a 1 que, como consecuencia de ese abultado resultado en contra, le valdría una pronunciada crisis. Sin duda, Colegiales fue la sensación de la época, ganando el mote de “Los Fenómenos” del año, destacado en los diarios populares, como “Crítica”, que dirigía el periodista uruguayo Natalio Botana y por la misma revista deportiva “El Gráfico”, que en su edición del 26 de mayo de ese año ilustraría su portada con la fotografía de Carlos Giudice, agregando “Eje de la peligrosa línea delantera de Colegiales. La que este año ha marcado 22 goals en cinco partidos”, única tapa que esa revista dedicaría al Tricolor.

Aquel gran equipo generó fuertes adhesiones y también exacerbadas resistencias, y no pudo ser asimilado por esas instituciones que, amparados por la Asociación Argentina, trataron de afectar la estupenda campaña de Colegiales, decididos -por ejemplo- a protestar partidos en forma insólita e injustificada disputados mucho tiempo antes. Ante esta indigna situación y tantas presiones, el club no encuentra más remedio que  retirarse de la competencia y de la Asociación, pero lo hace con todos los honores y la gloria que generó aquel equipo del ‘26, junto a otros que siguieron el mismo itinerario por la suma de irregularidad cometidas en ese ámbito, como All Boys, Sportivo Barracas, Temperley, El Porvenir y Nueva Chicago. Una vez desafiliado, Colegiales juega algunos amistosos, hasta que, orillando el fin del año, se logra unificar las dos ligas o asociaciones existentes.

Tras la fusión del fútbol argentino
Alcanzada la fusión entre la debilitada Asociación Argentina y la Asociación Amateur, en un no muy cristalino convenio -en el que tiene activa participación el presidente de la primera-, la gran cantidad de equipos que nucleaban las dos entidades rectoras, da motivo para decretar injustamente el descenso de categoría de los clubes que habían resuelto su desafiliación. De modo que irán a intervenir en la Segunda división de la ya unificada liga. Es así como Colegiales clasifica cuarto en 1927, y en 1928 arremete y vuelve a la Primera división de la ya única Asociación Amateurs Argentina de Football, con un equipo base conformado por: Sesana; Rossi y Silva; Del Corro, Pausini y Filippelli; Martínez, Toscano, Giúdice, González y Covielo. En 1929 participa en la sección impar, clasificando detrás de Gimnasia, River, Racing, Lanús, Almagro y Talleres.

Camino al profesionalismo
Con el paso del tiempo, en los comienzos de la década del ‘30 se precipita en el ambiente del fútbol el inexorable camino al profesionalismo. En 1930 se disputa un campeonato unificado de 36 equipos, todos contra todos. En 1931 se produce la tercera escisión o ruptura del fútbol argentino, y se crea la Liga Argentina de Football por un lado (conformada por equipos profesionales) y nace la Asociación Argentina (amateur), para los cuadros que no adhieren al fútbol rentado, o profesional. Es claro que gran cantidad de entidades querían mantener el amateurismo, por su tradicional vocación deportiva del fútbol no rentado, considerando que el lucro era incompatible con la práctica deportiva, o porque no les interesa participar del mercadeo que se pronunciaba, poniendo a riesgo su propia subsistencia. En su mayoría, eran clubes modestos, donde sólo querían practicar fútbol. En cambio, los clubes “profesionales”, las grandes instituciones por su masa de asociados y amplios estadios, ven las ventajas económicas. Colegiales empieza a transitar con dificultades, y debe afiliarse al fútbol amateur. En 1932 es subcampeón junto con Barracas Central, detrás de Sportivo Barracas. Dos años irán a transcurrir, cuando en noviembre de 1934 se disuelve la Amateur y todos los equipos pasan a pertenecer a una flamante entidad rectora. Se había fundado la actual “Asociación del Fútbol Argentino”. 

 

Partido de Vicente López
En la década del ‘30, grandes rupturas, alianzas y confrontaciones ocurren en el fútbol. Después de diez años, Colegiales irá a perder su emblemática y coqueta cancha ubicada en Teodoro García y Giribone, en el barrio del mismo nombre, y sienta su lugar en otras zonas de la Capital, entre ellas, en la antigua cancha de Porteño, en Palermo, y en el barrio de Villa Ortúzar, en Fraga y Estomba, donde luego jugaría Almagro por largos años. A fines de esa década, las altas rentas en la cada vez más urbanizada ciudad, lleva a la dirigencia de Colegiales a mudarse al Partido de Vicente López, en la incipiente Villa Martelli, cerca de la Estación Padilla, en la Av. Central y Bolivia, terrenos pertenecientes a don Aquilino Colombo, un próspero inversor inmobiliario. Allí se erige, con grandes esfuerzos el nuevo estadio. En 1940 quedará inaugurado, para orgullo de una barriada que empezaba a crecer.

Villa Martelli
Corre el año 1940 cuando Colegiales inaugura su nueva cancha en el barrio de Villa Martelli, en Vicente López, convirtiéndose la divisa tricolor en la primer institución dependiente de la A.F.A. en establecerse en esa zona, ya que Platense recién construiría su estadio en 1979.
Colegiales llega a tener un amplio campo de deportes allí, muy cerca de la Estación Padilla, en Villa Martelli, pero por razones fundamentalmente económicas en el año 1944 debe dejar el lugar en que estaba asentado, para orgullo de la joven barriada y de los simpatizantes desde otrora. El dueño de aquellas tierras, el inversor inmobiliario Aquilino Colombo, tenía intereses ajenos al fútbol y otras prioridades debidas a la creciente urbanización de la zona. En pocos años, esos terrenos pasan a tener un valor muy superior, y al club se le hace muy difícil seguir pagando la totalidad de las crecientes deudas, cuando todavía no ha cancelado las originadas en la flamante edificación de su estadio. Al margen de todas las especulaciones, lo cierto y claramente documentado es que Colombo tiene previsto, según planos de loteo presentados ante la Municipalidad en 1938, abrir una calle -la M. M. de Güemes-, que partiría en dos la cancha. No fue improvisación, ni giro de actitud, ni represalia política. Sin embargo, durante varios años, quedó una manzana que se usó para mantener otras actividades deportivas y sociales, como los recordados bailes y el aún perdurable boxeo. No obstante, en ese mismo año de 1944 inaugura su sede social en el barrio de Colegiales, más precisamente en la Avda. Alvarez Thomas 1057.

1947: Campeón invicto
La situación resulta muy dura y complicada. Colegiales, no sólo se queda sin cancha, sino que tampoco tiene una situación económica y financiera propicia como para encarar otro proyecto de nuevo estadio. En los años siguientes, 1945, 1946, se lo ve deambulando sin recursos, ni cancha,  por numerosos campos de juegos y escenarios, aunque ese contexto no le impide lograr el campeonato de 1947, hecho que provocó el ascenso a la Primera División “B”, con 26 partidos invicto, todo un doble mérito. Entre los baluartes de tal hazaña se recuerda a Incardona, Arrillaga, los hermanos Dardenne y los Baloira, Auad, Céspedes, Archero, Paolini, Cantamessi y Coudannes, dirigidos por A. Cascio. El partido en el que logra el título es un triunfo por 5 a 2 ante Juventud de Bernal, en el estadio de Almagro. Anteriormente, en el año 1944, había sufrido un descenso arbitrario, en el que se perjudicó a los equipos que no tenían cancha ni la cantidad de socios suficiente. El ascenso sería un desquite y un acto de justicia.

Villa Colombo, o el Bajo Munro
Ya está en marcha la búsqueda de un terreno en Vicente López. Con todo en contra, logra el memorable campeonato, fruto del esfuerzo de jugadores, socios y dirigentes. Mientras los hilarantes gritos de la hinchada no se apagan, estos últimos ponen su empeño en otro propósito, aún más perdurable. El club debe tener otro estadio, sólo posible con encomiable dedicación y sacrificio. Esto es lo que lo hace grande, sin perder la humildad. A finales de la década del ‘40, Colegiales no tiene dinero ni recursos para empezar a concretar el sueño de la nueva cancha, aunque los socios porteños y los que tiene en Martelli acuerdan alquilar un terreno en los bordes de la Villa Colombo, zona más tarde conocida como el Bajo Munro. Un terreno con la fisonomía de una verdadera laguna. ¡Qué más podía! Los renovados socios y los simpatizantes del club se ponen a trabajar como nunca. Para las tareas de relleno y obras, consigue de la AFA un crédito. Contrata la provisión de mil metros cúbicos de tierra y, resultando insuficientes, gestiona y obtiene la conformidad para el envío de residuo municipa, empleándose también los escombros que quedan de la demolición de la cancha de Villa Martelli. Poder tapar la laguna es un trabajo muy difícil, cuesta mucho conseguirlo, pero se tiene que lograr porque ésa es la condición indispensable para  poder alquilarlo, ya que demandará menor costo ante la escasez de recursos. Atractivo resulta ver a los vecinos de Munro y los del oriundo barrio de Colegiales, unidos para trabajar y poder lograr el objetivo final. El floreciente y futbolero club de barrio lo hacía posible. Ese predio, que había sido alquilado, finalmente es adquirido en propiedad el 17 de abril de 1962.

La cancha en Munro
Un día histórico. El 23 de octubre de 1948, en un encuentro ante Sportivo Dock Sud (0-0), queda inaugurada la cancha de Munro. Al relevante acontecimiento ha sido invitado el entonces Ministro de Hacienda Ramón Cereijo, en una plena etapa peronista. Ese sería el único partido oficial jugado allí durante ese año, ya que luego, por un cambio de reglas del torneo, se comenzó a jugar en cancha neutral. Recién al año siguiente, en 1949, en el 41º Aniversario de Colegiales, se disputaría un partido no oficial con la Primera de Boca Juniors (2-2), con dos tantos de Adolfo Baloira para el tricolor. No obstante, el primer grito de gol en un partido oficial en el nuevo estadio es convertido por Colegiales el 23 de abril de 1949 y concretado por Roberto Carnelli, en la primera fecha del Campeonato del ‘49, en un rotundo triunfo ante El Porvenir por 3 a 2, marcando los dos tantos restantes otro vecino de Munro, Carlos Cantamessi. Carnelli actúa en Colegiales hasta 1954, durante doce años sin interrupciones, desde las inferiores. Y -como pocos- está siempre presente en nuestro estadio cada vez que juega su equipo favorito.

 

Campeón 1955
En 1950 se produce una nueva reestructuración alentada por los clubes “grandes” y que nuevamente determina para Colegiales y otros siete clubes (All Boys, Central Córdoba, Tiro Federal, Argentino de Rosario, Def. de Belgrano, Estudiantes de Bs. As. y Barracas Central)) la pérdida de categoría en un escritorio. Pero Colegiales quiere volver a la segunda división: en 1951 finaliza quinto, segundo en 1952, octavo en 1953 y segundo en 1954. Hasta que en el año 1955 vuelve a salir campeón, en cancha de Los Andes, en la penúltima fecha donde triunfa por la mínima diferencia con gol de Héctor Vecino, y en la última fecha dio la vuelta olímpica en Munro igualando 3-3 con Argentino, de Rosario. En ese famoso equipo se destaca la figura del juvenil arquero Osvaldo Negri quien tendrá muy poco tiempo después destacadas actuaciones en Racing y en la Selección Argentina.

La historia más reciente
En el torneo de 1956, tras una campaña muy mediocre, en donde predominaron las lesiones, expulsiones e idas tempranas de varios jugadores, se vuelve a descender y durante mucho tiempo queda en la Primera C, una categoría por entonces muy dura, sobresaliendo la campaña de 1968, en donde jugó un Promocional con los equipos de la B. Y la excelente de 1984, en donde brilla Alberto Batallini, el jugador -hasta entonces- con más presencias en la historia del club, con 252 partidos disputados entre 1983 y 1993. Es además, el segundo máximo goleador de Colegiales con 79 goles convertidos durante ese período. Recién el 21 de abril de 1993 lograría ascender a Primera B, al vencer en la tercera final a Argentino de Quilmes por 1 a 0 con gol de Juan Testa de penal. Esa tarde el equipo de Colegiales, dirigido por Rubén Moreno, forma con: Otamendi; Centurión, Del Pech, Weinbinder y Tsalpakian; Gigli, Pérez, Yanacón (luego Balzamé)y Testa; Sánchez y Tossi (luego Batallini).
En 1996 se concretaría su descenso, pero una reforma reglamentaria decidida para la B Nacional provoca un repechaje contra Argentino de Merlo en cancha del Deportivo Armenio, partido en el que debutaría el histórico Cristian “Tao” Valdez. Finalizado el tiempo reglamentario con un empate en un gol por bando, llega el momento de los tiros desde el punto del penal., brillando allí su arquero Andrés Paton Urich, que ataja dos disparos evitándole a su equipo un seguro descenso.
Finalmente, y luego de otra salvación milagrosa, el sistema de promedios lo condena al descenso al final de la temporada 1997/98 pese a lo cual la entrega de sus jugadores y la decorosa campaña de la segunda parte de la temporada que disimula los graves problemas económicos le significan al plantel el reconocimiento de la parcialidad tricolor. El 20 de abril de ese año se crea creado la agrupación “Cole Por Siempre”, formada por un grupo de socios y simpatizantes alarmados por “los numerosos problemas y de extrema gravedad” que afectaban a la institución.
Felizmente la vuelta a la primera B resulta más rápida de lo esperado. Mientras continúan ahondándose las diferencias en el ámbito institucional, una asamblea – que luego sería impugnada ante la Dirección Provincial de Personas Jurídicas – aprueba la vuelta de Ezequiel Alberto Oliva a la presidencia. En lo deportivo, con la base del plantel que acaba de descender, logra clasificar para el Reducido por el segundo ascenso y ganar invicto la serie que le permitiría retornar a la Primera “B”, venciendo a Ituzaingó en ambas finales (1 a 0 con gol de Kinjo en la disputada en Platense) y 2 a 0 (Kinjo y César García) en la revancha jugada en cancha de Almirante Brown.
La vuelta a la primera “B” no puede ser más auspiciosa. Pese a las dificultades económicas e institucionales que lo obligan a jugar de local en Armenio, Estudiantes (B.A.), Platense,  Almirante Brown y hasta Tristán Suárez, el primer equipo con la baja de su goleador Gabriel Kinjo pero con las incorporaciones de Guillermo Cols y Gabriel Fernández,  logra concretar una campaña espectacular, clasificando para las semifinales por el ascenso a la Primera B Nacional, instancia en la que es derrotado por Estudiantes de Buenos Aires, equipo que finalmente lograría el ascenso a derrotar a Sarmiento de Junín.
En marzo de ese año y después del pedido efectuado por un grupo de socios integrantes de la ya nombrada agrupación “Cole por Siempre”, asumiría como interventor normalizador Juan Carlos Andlovec, hombre de confianza del intendente Enrique García. El esfuerzo se ve reflejado en un breve lapso, ya que en menos de un mes de gestión Colegiales vuelve a jugar de local en Munro, justamente el 1º de abril, día de su 92º aniversario.
Pero no todo es alegría. Luego de haber finalizado la intervención y asumido una nueva Comisión Directiva el 25 de marzo de 2001, el primer equipo, efectuando una de las peores campañas de su historia, desciende nuevamente a la  Primera C.
En 2002, luego de una excelente actuación en Primera C Colegiales perdía el ascenso en la final con Deportivo Laferrere, pero en la siguiente temporada volvemos a jugarla, esta vez frente a Villa Dálmine (ganador del Apertura) y su equipo conformado por los llamados “5 magníficos” (Pepe Basualdo, el Diablo Monserrat, el Pacha Cardozo, Mario Pobersnik y Pedro Troglio”, a los que se enfrentarían otros fenómenos, los nuestros, ganadores del Clausura y encabezados por Martín Ungaretti, Pablito Cameroni, Javier Molina, Cristian “Tao” Valdez y tantos otros que no se dejan impresionar por el renombre de sus rivales y logran el ansiado retorno a la Primera B.
En el torneo de primera B 2003/2004 y aprovechando el envión del ascenso, el club crece institucionalmente. Con la importante ayuda del intendente Enrique García y de la Fundación Empresaria de Vicente López, además de recursos propios, concreta no sólo la remodelación de baños y accesos sino también la construcción de la tribuna denominada “Intendente Enrique García”, rebautizada a pedido de éste en su discurso del 23 de abril como “Libertarios Unidos”. Este nuevo sector, con capacidad para 1.100 espectadores, queda preparado para albergar debajo de él la concentración del primer equipo y habitaciones para pensiones de jugadores oriundos de otros lugares. En lo futbolístico, el Tricolor concreta una más que aceptable campaña – noveno en el Apertura y decimonoveno en el Clausura – pero la injusta quita de 9 puntos dictaminada por el Tribunal de Disciplina de AFA – mediante presiones políticas desde el organismo de seguridad a cargo del ex árbitro Javier Castrilli – por incidentes en cancha de Tigre con el arbitraje de Mario Prieto, lo hace descender nuevamente. Dicha sanción provoca la renuncia del vicepresidente 2º Ricardo Ramallal y de quien desde 2001 fuera el presidente de la institución  Ricardo Cichero, siendo este último reemplazado interinamente por el vicepresidente 1º Oscar Bossus, quien ratifica su mandato en la asamblea del 8 de julio y ocupando el presidente renunciante el cargo de secretario general.
La temporada 2004/2005 encuentra a Colegiales siempre bajo el mando de Eduardo Pizzo disputando nuevamente el ascenso. Vencedor en el torneo Apertura, no podrá repetir su actuación en el Clausura donde también sufre la quita de nueve puntos por incidentes con San Miguel. En las finales se enfrenta con Comunicaciones, ganador del Clausura. Empatada en cero la primera disputada en Platense, la segunda se juega en el estadio de San Lorenzo, venciendo el Cartero por 2 a 1 y logrando el campeonato de la temporada. Pero queda una segunda oportunidad: el torneo Reducido por el segundo ascenso, eliminando primero en cuartos de final a Excursionistas (3-1 en Munro y 1-1 en cancha de San Lorenzo) pero siendo derrotado en semifinal por Deportivo Merlo.
Los torneos 2005/2006 y 2006/2007 son años de transición en lo futbolístico y la nota más importante será la obtención de la habilitación definitiva del estadio por parte de la Municipalidad de Vicente López.
Ya en el año 2008 regresa a la Primera B de la mano de Armando González, al ganarle 2 a 1 de visitante a JJ Urquiza con un gol de Ignacio Distéfano.
El retorno a la B sería sumamente exitoso, de la mano de Néstor Ferraresi y de jugadores como Diego Cisterna, Gastón Díaz, Jonathan Torres y Javier Molina, perdiendo la posibilidad de ascender al Nacional B al ser derrotado en cuartos de final frente a Deportivo Merlo, quien finalmente lograría el ascenso.
En la temporada 2009-2010, llegaría a semifinales con el mismo cuerpo técnico y un plantel muy similar donde se destacaban Cisterna, Díaz, Balanda y la revelación de Elías Borrego, formado en las divisiones juveniles de Platense y luego de Colegiales.
En 2010-2011, luego de la renuncia del técnico Leonardo Ramos, asume en su reemplazo Atilio Svampa, a la sazón hijo de quien fuera presidente del club durante los años 1986 y parte de 1987. Svampa hijo, que hasta ese momento se había desempeñado como coordinador de las divisiones infantiles y juveniles, logra efectuar una buena temporada con Colegiales, que es ratificada en la siguiente cuando no sólo disputaría el torneo mano a mano con Sarmiento de Junín finalizando segundo con 73 puntos, sino que llegaría a 32avos de final por la Copa Argentina en 32avos de final, instancia en la que sería derrotado en Salta nada menos que por Independiente de Avellaneda.
La temporada 2012/2013 se inicia con la conducción de Atilio Svampa, que ya no logra los resultados del anterior torneo. La derrota ante Villa Dalmine en la decimoquinta fecha provocaría su renuncia y reemplazo transitorio por su ayudante de campo y ex arquero de la institución Alejandro Cao, hasta la llegada de Facundo Besada, quien conduce el equipo hasta el final del torneo, finalizando en la decimoctava posición.
En el torneo 2013/2014, que comienza con la conducción de Facundo Besada hasta la decimoquinta fecha, cuando es sucesivamente reemplazado por Néstor Ferraresi (novena a trigesimoquinta) y por Fernando de Souza, Colegiales concreta una de las peores campañas de su historia reciente, finalizando último con 30 unidades. Esta paupérrima actuación, sumada al hecho de que para el próximo torneo ya no computaba la gran campaña del 2011/2012, haría que para la temporada siguiente Colegiales estuviera prácticamente condenado al descenso.
Esta vez la agonía de la casi segura pérdida de categoría – más de 20 puntos debajo del segundo equipo comprometido – se prolongaría en el segundo semestre de 2014, ya que a raíz de la reestructuración del campeonato de Primera División que elevaría su número de participantes a 30, el correspondiente a la B Metropolitana, llamado “Transición”, se desarrollaría en dos zonas, ascendiendo a la Primera B Nacional tres equipos: los ganadores de cada una de ellas y el vencedor de un torneo reducido, con la particularidad de que no se registrarían descensos a Primera C. En esa competencia Colegiales, dirigido por Luis Alberto Islas, finalizaría octavo en su zona, no logrando clasificar para disputar la tercera promoción.
Cabe destacar un hecho que conmovió los cimientos del fútbol argentino, del cual recién ahora se está reponiendo: el fallecimiento de Julio Humberto Grondona, ocurrido el 30 de julio de 2014 después de 35 años de dirigir los destinos de la Asociación del Fútbol Argentino, sumiéndola en su crisis más profunda y arrastrando tras ella la de muchos clubes como el nuestro.
La siguiente temporada, disputada a lo largo del año 2015, encontraría a su primer equipo conducido por Fernando de Souza hasta la fecha 26 y por José Serrizuela desde la 27 hasta el final, alcanzándole los 56 puntos finales – producto de 14 victorias, 14 empates y 14 derrotas – para finalizar en la 10ª posición y eludir un descenso que parecía inevitable.
En el año 2016 nuevamente se volvería a organizar un torneo corto. Si bien en la temporada anterior se había logrado conservar la categoría, era necesario un salto de calidad para aventar todo peligro y descontar los 11 puntos que lo separaban del segundo equipo más comprometido. Y así fue que bajo la conducción de Juan Carlos Kopriva, que venía de lograr el subcampeonato con Estudiantes (Bs. As.), finalizaría tercero detrás de Flandria y Atlanta después de haber encabezado la tabla durante varias fechas, posición que perdió luego de seis encuentros sin lograr triunfos (dos empates y cuatro derrotas). El objetivo inicial, el de seguir “gambeteando” el descenso, se había logrado, no obstante lo cual continuaría amenazándolo en la siguiente competencia.
La vuelta al formato de torneos largos para la temporada 2016/17 se iniciaría con la conducción del técnico uruguayo Marcelo Saralegui, pero la mala actuación del equipo durante las primeras cinco fechas determinó su reemplazo por el ex jugador de la institución Walter Cataldo, que dejaría su puesto luego de disputada la fecha 28ª (derrota como visitante ante Deportivo Español) para ser reemplazado por el actual entrenador Marcelo Straccia. El final de la temporada encontraría a Colegiales en la decimoséptima posición por delante de Villa San Carlos y Excursionistas, que retornaría a la Primera “C”.
La desaparición de la figura excluyente de Grondona, sumada a la decisión del nuevo Poder Ejecutivo Nacional de dejar sin efecto el programa de “Fútbol para Todos” incumpliendo pagos comprometidos en el contrato vigente hasta 2019, generaría un estado cercano a la quiebra económica en la entidad madre y de cuasi acefalía en su conducción, que se profundizaría con la asunción de un llamado “Comité de Regularización”, eufemismo usado para una intervención promovida y regida por las autoridades nacionales. Esta situación se prolongaría hasta la asamblea del 29 de marzo de 2017 en la que elegiría como nuevo presidente de AFA a Claudio F. Tapia, un hombre del ascenso y conocedor de la problemática del fútbol de las categorías menores y del interior.

 

 

Extraído del libro de Roberto Banchs

Resumen hecho por Ricardo Cichero